Esta residencia neoclásica de finales del siglo XIX se levanta sobre una planta rectangular. Destacan el cuerpo principal con pórtico de entrada, un ala adosada que alberga el salón de baile, una torre de varios pisos con un remate llamativo y una amplia terraza con escalinata en el lado sureste. Llaman la atención también las tres grandes vidrieras del piso superior.
La distribución sigue un sistema de dos crujías con estancias comunicadas en enfilade. En el centro se encuentra el gran vestíbulo, que conecta con los salones y salas de representación. En el interior se conserva una valiosa decoración: boiseries, estucos, chimeneas y el mobiliario del salón de baile reflejan el alto nivel artístico de la época.
La finca comprende la casa señorial, dos parques ajardinados y un conjunto de edificios agrícolas y residenciales. El parque histórico está delimitado por un muro de piedra y la carretera del pueblo, mientras que un segundo parque se extiende al sur de la propiedad al otro lado de la vía principal. El colindante conjunto agrícola con establos, almacenes y destilería refuerza el carácter unitario y el estado de conservación del conjunto.
- Superficie útil: aprox. 2.850 m²
- Terreno: parque aprox. 5,48 ha / conjunto agrícola aprox. 4,31 ha
- Además, tierras agrícolas aprox. 53 ha
Tras su rehabilitación, la propiedad ofrece múltiples posibilidades de uso turístico, cultural o social.
En una parte del terreno, de unas 40 hectáreas, existe un yacimiento natural de turba. Según datos oficiales, se estima un volumen de unas 235.000 m³. Esta turba puede emplearse para mejorar la calidad de los suelos agrícolas.