Refugio en el verde interior de Galicia
Ubicada en la aldea rural de Borreiros, a tan solo diez minutos en coche del Atlántico, esta antigua casa rectoral fue construida en 1898 y restaurada con esmero en los años 90. Su esencia, carácter y estilo arquitectónico se han conservado con autenticidad. La mampostería es original, gran parte de la carpintería se mantiene intacta y la distribución sigue siendo funcional y libre de modificaciones innecesarias.
La propiedad se alza sobre una finca de más de 11.000 m² con vistas al valle y a la Serra da Groba. Dispone de cuatro dormitorios, entre ellos una suite principal con baño privado. La zona de estar es de planta abierta e incluye una chimenea, comedor con cocina integrada y salida a un patio interior resguardado. Dos habitaciones en la planta superior cuentan con balcones con vistas.
En el exterior, más allá de la piscina recientemente construida, se conservan los elementos originales que reflejan un pasado de uso comunitario y rural:
- una bodega tradicional con antigua prensa de vino y barbacoa
- dos hórreos gallegos originales
- una piscina privada (10 × 5 m), rodeada de árboles centenarios
- zonas cubiertas para sentarse y comer al aire libre
- una pequeña capilla
- jardines maduros, senderos de piedra natural y robles antiguos
- Desde la propiedad se divisa el mar. El clima es templado, con veranos cálidos, inviernos verdes y condiciones ideales para el cultivo. Las playas de Baiona y Playa América están cerca, pero el entorno sigue siendo tranquilo, lejos del bullicio turístico.
La ubicación en el Val Miñor ofrece buena infraestructura: comercios, colegios y servicios médicos. Vigo está a unos 30 minutos y el aeropuerto internacional de Oporto a unas 2 horas.
Un lugar con futuro
Fincas rurales de este tamaño y con esta historia, tan cerca del mar, son escasas. La casa está lista para entrar a vivir y la finca ofrece espacio para desarrollar proyectos personales. Es ideal tanto como residencia privada como para recibir invitados o para un pequeño uso agrícola.