Arquitectónicamente, una fortaleza de origen medieval se definía por tres elementos esenciales: su capacidad defensiva, la autonomía de suministros en caso de asedio y unas dependencias residenciales dimensionadas de forma espaciosa. Este castillo se emplaza en la región de Alta Franconia, en una posición equidistante entre Coburgo, Bayreuth y Bamberg, en las proximidades de varios sitios declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su ubicación en la cima de una colina, combinada con el muro defensivo perimetral, le otorga una posición resguardada e independiente. El carácter original de defensa y autoabastecimiento del conjunto se ha preservado, integrando instalaciones contemporáneas como una piscina climatizada, una orangerie y zonas de cultivo agrícola.
La edificación principal ha sido objeto de una restauración integral que conserva la estructura histórica original, complementada con intervenciones puntuales en cristal y acero. La superficie habitable del cuerpo principal alcanza aproximadamente los 300 m². Por su parte, la orangerie alberga una unidad residencial independiente de unos 70 m² que integra zona de spa, piscina y espacios de estancia y dormitorio; actualmente se destina a alquiler vacacional con un rendimiento anual aproximado de 25 000 euros.
La infraestructura técnica de la propiedad incluye dos cisternas para el almacenamiento de agua potable (20 000 litros) y agua de lluvia (4 000 litros), además de una capacidad de reserva para 2 000 litros de combustible. El sistema de calefacción opera mediante biomasa (madera) y gas natural licuado (GNL); el coste anual en GNL, incluyendo la producción de agua caliente sanitaria, asciende a unos 2 000 euros, mientras que el gasto eléctrico se sitúa en torno a los 1 200 euros anuales. La leña se obtiene directamente del bosque perteneciente a la propiedad. La finca cuenta con zonas destinadas al cultivo de patatas, hortalizas y frutales, existiendo asimismo la posibilidad técnica y legal para el aprovechamiento cinegético y la cría de gamos dentro del recinto. Un pasadizo subterráneo está acondicionado como espacio de protección. Una bodega de vino y una bodega independiente para cerveza completan las zonas de almacenamiento en el subsuelo.
Desde el punto de vista histórico, el castillo sirvió de cuartel y alojamiento a Albrecht von Wallenstein durante la guerra de los Treinta Años. Según la tradición oral local, en el recinto del castillo se documenta la leyenda de un tesoro oculto.