Grandes propiedades. Rica historia. Nuevos capítulos.
El patrimonio imperial de Viena está presente en todas partes: el Palacio de Schönbrunn, el Hofburg, el Belvedere y los imponentes edificios a lo largo de la Ringstrasse son solo algunos de los recordatorios más célebres del antiguo centro de poder de la monarquía de los Habsburgo. Entre la arquitectura imperial y la contemporánea, la metrópolis a orillas del Danubio preserva y desarrolla sus tradiciones. Viena lleva años figurando entre las ciudades con la mejor calidad de vida del mundo y se presenta como una ciudad moderna y abierta, con una economía dinámica, investigación innovadora y una escena creativa vibrante. Empresas internacionales, excelentes instituciones educativas e infraestructuras de primer nivel convierten a Viena en uno de los centros económicos más atractivos de Europa.
A pesar de su carácter cosmopolita, Viena mantiene su autenticidad. El célebre encanto vienés y la cultura de los cafés forman parte integral del estilo de vida de la ciudad. En el Café Central o en el Café Sacher, los habitantes leen el periódico, conversan y, por supuesto, disfrutan del auténtico Sachertorte.
La ciudad es apreciada culturalmente desde hace siglos, tanto a nivel nacional como internacional: la música, el teatro y la danza marcan el calendario anual – desde la Ópera Estatal hasta el Burgtheater, culminando con el legendario Baile de la Ópera de Viena, que cada año se convierte en escenario para medios internacionales y celebra la tradición al más alto nivel.
La Ringstrasse, en el centro de la ciudad, lleva la firma de destacados arquitectos como Theophil Hansen, Friedrich von Schmidt y Carl von Hasenauer. Servía de conexión entre la Viena imperial de los Habsburgo y el desarrollo urbano burgués y moderno del siglo XIX, y se considera una de las avenidas más imponentes y conocidas de Europa. Arquitectos como Otto Wagner y Josef Hoffmann dieron forma a la Secesión vienesa –conocida como Vienna Secession– en numerosos palacios, casas burguesas y palacetes históricos. En los exclusivos barrios occidentales de la ciudad, alrededor del Türkenschanzpark y del Kahlenberg, el carácter burgués de Viena se refleja en algunos de los palacetes históricos más destacados de la ciudad.
Un tercio de la población de Viena tiene origen internacional. Esta diversidad cultural da forma al estilo de vida, a la escena artística, a la gastronomía y al mercado inmobiliario de la ciudad. Además de Alemania y Turquía, los compradores e inversores proceden de Hungría, Rumanía y Eslovaquia, gracias a las excelentes conexiones de la ciudad con sus vecinos del este y sureste, lo que subraya la importancia internacional del mercado inmobiliario vienés.
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