Este molino del siglo XVIII ha sido completamente restaurado y se sitúa en un terreno de 1,2 hectáreas, a tan solo veinte minutos en coche de Praga. El edificio principal, originalmente construido en piedra y ladrillo, está acompañado de varias dependencias diseñadas en el mismo estilo arquitectónico. Todo el conjunto está rodeado por un muro de piedra y un parque con árboles centenarios, arbustos ornamentales y zonas ajardinadas. Un arroyo atraviesa la finca y aporta un carácter muy especial al lugar.
El centro de la vida exterior lo ocupa la zona de la piscina. Junto a ella se encuentra una pequeña casa con chimenea, unida a la terraza que da acceso al área de baño. En el lado opuesto hay una terraza cubierta con espacio para sentarse y descansar. Más apartado, un granero restaurado alberga hoy un amplio garaje, un taller, una sala de ocio y un lavadero.
La casa principal dispone de cuatro dormitorios, cada uno con su propio baño. En la planta baja destaca un gran salón con vistas a la antigua rueda del molino, además de la cocina y las estancias de servicio. En el sótano se encuentra una bodega.
La finca está situada en un entorno muy tranquilo, en las afueras de un pueblo y con acceso por un camino sin salida, lo que garantiza privacidad y serenidad sin renunciar a la cercanía de la capital checa.