En la localidad eslovaca de Koplotovce, situada en el oeste del país, se ofrece una casa señorial de gran valor histórico. Originalmente construida como una fortaleza renacentista, fue transformada en el siglo XVIII en una residencia clasicista. Se conservan numerosos elementos arquitectónicos originales, como portales, columnas clásicas, bóvedas históricas y torres angulares distintivas.
Distribución y posibilidades de uso
- Edificio principal con bastión:
Cuenta con 18 estancias versátiles, adecuadas para uso residencial, representativo, talleres, zonas de invitados o espacios de bienestar. - Bastión independiente:
Rehabilitado como apartamento autónomo. - Pequeña kúria:
Necesita renovación. Existe un proyecto de restauración aprobado por Patrimonio, así como un estudio histórico ya finalizado. - Bodega abovedada:
Bodega tradicional con bóveda de cañón que recorre toda la longitud del edificio principal. - Antiguo granero:
Parcialmente renovado. Proyecto aprobado para su transformación en casa de huéspedes. Dispone de dos plantas y una buhardilla sin acondicionar. - Parque:
El amplio parque con árboles centenarios y piscina garantiza privacidad y ofrece espacio para futuros desarrollos paisajísticos.
Ubicación e infraestructuras
La propiedad goza de una ubicación estratégica: a unos 6 km de Hlohovec y a unos 15 km de la ciudad balneario de Piešťany. La autopista D1 (a 10 minutos) permite una conexión rápida con Bratislava (aproximadamente una hora en coche). La cercanía a las fronteras con Austria y la República Checa añade atractivo al conjunto: Brno y Viena se encuentran a unos 90 minutos, y Budapest, capital de Hungría, está a 158 km al sureste.
La región también es conocida por sus aguas termales y manantiales curativos. En la misma localidad de Koplotovce brota un manantial natural de agua mineral a 25 °C, utilizada para tratar afecciones de la piel, digestivas y del aparato locomotor. Esta agua alimenta una piscina termal pública del pueblo.
Importancia cultural
Durante el siglo XIX, esta casa señorial fue un centro de encuentro para intelectuales, entre ellos el poeta eslovaco Ján Hollý, huésped habitual de la familia Kochanovský. Hollý se alojó en varias ocasiones en el bastión inferior y dedicó dos de sus obras a este lugar: Na Ambruša Kochanovského y Na včelín Eduarda Kochanovského, lo que subraya la relevancia cultural e histórica de la propiedad.